Por Kim Ga Young
Traducido por Josue de Juan
Fuente http://www.dailynk.com/english/read.php?num=14700&cataId=nk02501

[La Federación de Libertad de Corea y la Asociación Coreana de Estudios organizó recientemente una conferencia conjunta titulada “Comprensión y mejora del problema de los derechos humanos en Corea del Norte.”  Imagen cortesía de The Korea Freedom Federation.]

Se ha sugerido que el gobierno de Corea del Sur necesita separar los esfuerzos de diálogo con Corea del Norte de las consideraciones políticas domésticas y llevar a cabo una política coherente en materia de derechos humanos de acuerdo con los valores universales y el espíritu de la constitución.El Presidente Moon Jae In ha hecho del diálogo con el Norte una prioridad, pero el régimen ha respondido con extrema sensibilidad a la cuestión de los derechos humanos.

“En lugar de quedar atascados en la arena política doméstica, necesitamos centrarnos en la cuestión de los derechos humanos en Corea del Norte y decidir una dirección política que tenga sentido. Necesitamos avanzar hacia una política consistente en línea con los principios universales”, dijo el profesor Lee Ki Wan, un académico de relaciones internacionales de la Universidad de Changwon.

Desde el atril de la conferencia conjunta, el profesor Lee continuó: “Desde la perspectiva de la comunidad internacional, la primera etapa del manejo de la cuestión de los derechos humanos por parte de Corea del Sur parece estar en conflicto y ha sido afectada por la política interna”.

“América aborda la situación integrando la seguridad y los derechos humanos. Estados Unidos aborda simultáneamente las pruebas nucleares y de misiles de Corea del Norte, así como sus violaciones de los derechos humanos. Por otro lado, los gobiernos liberales de Corea del Sur han seguido un enfoque mediocre hacia el problema de los derechos humanos porque están preocupados por la resistencia norcoreana. Los gobiernos conservadores del Sur han tendido a distinguir y separar los problemas de derechos humanos del Norte de la relación Norte-Sur, dijo el profesor Lee.

Jae Seong Ho, de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chung-Ang, agregó: “Moon Jae In ha mencionado que va a solucionar pacíficamente el problema nuclear norcoreano y mejorar la situación de los derechos humanos, pero los dos están separados en diferentes líneas. No sabemos cuánto tiempo y energía se dedicará a las cuestiones de seguridad y derechos humanos mientras se persigue la reunificación.

“No es correcto privar la cuestión de los derechos humanos con la esperanza de realizar intercambios y asegurar la cooperación del Norte. La base de la política de derechos humanos del Sur debería ser los valores universales y el espíritu de la constitución surcoreana”, continuó el profesor Jae.

El panel afirmó que la causa fundamental del problema de los derechos humanos en el país surge de los aspectos del régimen. Por lo tanto, un progreso serio en materia de derechos humanos requerirá impulsar el cambio de régimen. Esta afirmación es contraria a las estrategias encaminadas a asegurar que el régimen sea aceptado y que se pueda otorgar apoyo financiero en pos de la desnuclearización.

En este punto, el profesor Lee señaló, “En realidad parece que la situación de los derechos humanos del Norte se ha deteriorado desde que Kim Jong Un llegó al poder. Inherente a la supervivencia del régimen y de la estructura de poder, Corea del Norte tiene su propio concepto de los derechos humanos. Para decirlo de otra manera, los orígenes del problema de los derechos humanos están fundamentalmente ligados a la naturaleza por lo que la única manera de resolver verdaderamente el problema de los derechos humanos consiste en solicitar el cambio de gobierno.

El portavoz de la Federación de Libertad de Corea, Yang Il Kuk, añadió: “La raíz inherente de las violaciones de los derechos humanos de Corea del Norte es su gobernante dictatorial y la corrupción de largo alcance y el control económico de las autoridades. La solución optimista a estos problemas es la democratización y la mercantilización de la sociedad norcoreana.”

“Si no nos ocupamos debidamente de las violaciones sistemáticas de los derechos humanos de Corea del Norte y brindamos asistencia económica sin examen, es probable que estas disposiciones se utilicen para enriquecer el régimen, armar a los militares y empeorar la estratificación económica . Estos resultados están en conflicto con el objetivo a largo plazo de la apertura, la reforma, la libertad y la unificación de Corea del Norte”, continuó Yang.

En relación con esto, el panel instó al gobierno surcoreano a integrar programas que buscan aumentar el bienestar social y las libertades personales de los norcoreanos al formular su política de derechos humanos.

Hasta la fecha, los programas centrados en mejorar el bienestar social y la libertad individual se han considerado por separado. Los defensores de la salud social se han centrado en la ayuda humanitaria, mientras que los defensores de la libertad se han centrado en la introducción de información externa para abrir la mente de los norcoreanos. Pero ahora, los panelistas argumentan, es el momento de considerar los dos en un contexto holístico.

“Con el fin de mejorar la situación de los derechos humanos en Corea del Norte, necesitamos establecer un marco integrado que mejore la calidad de vida de los residentes socioeconómicos reuniendo políticas orientadas a la sociedad con políticas orientadas a la libertad basadas en la Ley de Derechos Humanos en Corea del Norte [aprobada el 30 de marzo de 2016 en la Asamblea Nacional]. También es necesario incluir disposiciones relacionadas con la seguridad alimentaria y la salud pública en la hoja de ruta a largo plazo”, dijo profesor de la Universidad Católica de Kwandong Lee Won Ung.

Sobre la perspectiva de la ayuda humanitaria, el profesor Lee dijo: “Tenemos que evitar las negociaciones políticas que excluyen a los residentes y la carecía de disposiciones claras para prestar ayuda a las poblaciones necesitadas. En cambio, necesitamos identificar con precisión a los receptores de la ayuda, garantizar la accesibilidad y clarificar los métodos de distribución. Es importante consultar con agricultores locales y equipos médicos para determinar las necesidades antes de diseñar un programa efectivo.

“Un programa ideal no sólo castigaría a quienes han cometido violaciones de los derechos humanos, sino que también utilizará incentivos para inducir un cambio positivo. El ejemplo típico de esto es que no hay ayuda humanitaria a menos que se dirija a la clase vulnerable de Corea del Norte”, agregó el profesor Jae.

“Utilizando las interacciones con el pueblo norcoreano como base, el gobierno debe preparar un plan maestro para abordar el problema de los derechos humanos y proceder de manera sistemática. La política debe centrarse en las poblaciones vulnerables, como los lactantes, los discapacitados y las mujeres embarazadas. También debería mejorar las condiciones y el calendario de la ayuda, teniendo en cuenta el hecho de que grandes envíos anuales de ayuda han tendido a provocar tensiones y conflictos”, concluyó el profesor Jae.

* Editado por Lee Farrand

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