Título original: El mejor desinfectante
Por Jihyun Park
Traducido por Josue de Juan
Fuente http://koreajoongangdaily.joins.com/news/article/Article.aspx?aid=3035070

Espero que el mundo preste atención a los 25 millones de norcoreanos

[Imagen superior: El líder norcoreano Kim Jong-un, izquierda, mira un desfile militar en la Plaza Kim Il Sung Pyongyang el 15 de abril en el 105 aniversario de su abuelo, fundador de Corea del norte. [YONHAP]]

La información es el talón de Aquiles de la dictadura de Corea del norte.

Desde la década de 1980 y el colapso del bloque socialista occidental, la maldición de la dictadura al parecer ha sido difícil de borrar – sin importar la unidad del poder político, económico y poder social del pueblo.

La agitación política en China, Birmania y Tíbet es evidencia de que las dictaduras pueden sobrevivir a toda clase de transiciones políticas. El totalitarismo no ha desaparecido; simplemente se ha adaptado a una nueva forma de violencia política.

La dictadura más brutal de la era moderna existe en Corea del Norte. Pero si aplicamos nuestra lógica sobre la evolución de las dictaduras, ¿debemos creer, incluso si Corea del Norte colapsara y la democracia fuera posible, que las raíces de la dictadura no sean erradicadas, al menos en nuestro tiempo?

Los gobernantes de Corea del Norte, todos los miembros de la familia de Kim, han estado atacando la voluntad de su pueblo durante muchos años. Esta forma de lavado de cerebro por parte del Estado, que es una dictadura de la mente, ha tenido un impacto enormemente perjudicial en la voluntad y la autoconfianza de quienes desearon resistir. Hoy en día, muchos norcoreanos normales han perdido la esperanza, sabiendo que el libre pensamiento seguramente conducirá a la agresión, la muerte o la erradicación de su futuro.

Sin embargo, como en China, Birmania y Tíbet, siempre habrá algunos individuales que nos aferramos a la esperanza y luchamos contra la dictadura. En el pasado, pequeños grupos de valientes ciudadanos han planeado, colectivizado y luchado contra los dictadores, levantamientos sin duda queridos por  familiares y amigos asesinados por el estado. En el caso de Corea del norte, levantamientos violentos no se producen, pero levantamientos no violentos  están en desarrollo.

Para aquellos de nosotros que hemos escapado de los horrores de Corea del Norte, nunca olvidaremos el sufrimiento padecido, la precariedad de la vida y la valentía a la que tuvimos que recurrir para huir de los captores.

Nosotros, los pocos afortunados, hemos sufrido a manos de traficantes, funcionarios norcoreanos y chinos, los horrores de matrimonios forzados, la esclavitud sexual, tortura y encarcelamiento en prisiones y campos de concentración. En estos momentos oscuros, mientras sufríamos un gran dolor, una rebelión de la mente echó raíces. Fue una rebelión contra la dictadura.

Pero ¿cuáles son los  levantamientos no violentos tomando lugar en el país que una vez llamé casa? Desde la década de 1990 hacia adelante, más norcoreanos han sentido un nuevo tipo de libertad. A través de los flujos de información cada vez mayor y la creciente disponibilidad de mercancías ilícitas, han aumentado deliberadas subversiones hacia la dictadura. Los ciudadanos han llegado a entender cómo están siendo oprimidos. A su vez, la dictadura de la mente ha sido erosionada.

Si la generación de mis padres era intimidada en silencio por la crueldad y la violencia de la dictadura, la generación actual está escapando del lavado de cerebro dictatorial simplemente experimentando todo lo que el régimen norcoreano no es, sobre todo vía entrada de información ilegal. Emisoras de radio, USB sticks y dramas surcoreanas son todos pasos hacia la libertad.

La oposición política violenta es a menudo problemática. Y aun cuando esa lucha gana, la presencia de la dictadura puede continuar en la mente, la política y la economía de un país durante mucho tiempo. Para muchos norcoreanos, el primer paso en la realización de la libertad vendrá mediante el logro de la propia voluntad.

Recientemente, le pregunté a compañeros exiliados sobre el colapso de la dictadura en Corea del norte. ¿Esto vendría a través de la fuerza exterior o lucha interior? Las respuestas fueron diversas. Algunos dijeron que Corea del Norte caerá hasta que China no corte todos los lazos con el régimen. Otros dijeron que la retirada de Kim Jong-un es primordial; mientras que otros colocan sus esperanzas en el régimen de sanciones actual.

Pero todos los que tenían esperanzas de ver la libertad en Corea del Norte en su vida dijeron que colapso debe ser complementado o dirigido por fuerzas internas. Campañas de información, guerra psicológica y el envío de periódicos surcoreanos y dramas fueron algunas de las estrategias para desafiar la dictadura de la mente en Corea del Norte. Sólo entonces los norcoreanos podrán levantarse y reclamar sus libertades históricas.

En un mundo en constante cambio, espero que el mundo preste atención a los 25 millones de norcoreanos que han estado viviendo durante 69 años como esclavos. Tras las secuelas de la segunda guerra mundial, muchos alemanes ordinarios se preguntaron por qué no se cuestionaron el régimen de Hitler. La indiferencia y el miedo eran, en gran parte, las respuestas.

Como exiliada norcoreana, siento una gran carga no sólo recordar mi pasado, sino planear el futuro de mi país. Es la comunidad Exiliada Corea del Norte la que se convertirá en la Fundación para la democracia en nuestra patria.

Edith Wharton señaló, “hay dos maneras de difundir la luz: ser la vela o el espejo que refleja.” La oscuridad en Corea del Norte no se retirará por sí sola. Si queremos eliminar las tinieblas de Corea del Norte, debemos encender la primera vela.

El fin del régimen de Kim es la victoria en la que todos los coreanos del Norte deben permanecer. Hay una lucha que se avecina contra Kim Jong-un, y mientras que la fuerza física nunca puede descartarse, debemos crear una batalla por los corazones y las mentes de los cautivos encarcelados por la dictadura de Corea del Norte. Los flujos de información son similares a verter aceite sobre las llamas de la libertad. Unir la llama de Corea del Norte con la esperanza debe ser la tarea de quienes viven bajo la libertad y la democracia.

*La autora es una exiliado norcoreana y activista de los derechos de la mujer. Licenciada en Matemáticas y Ciencias de una Universidad de Corea del Norte, y antes de escapar de Corea del Norte fue maestra en la escuela secundaria.

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