Por Kim Ji Seung
Traducido por Josue de Juan
Fuente https://www.dailynk.com/english/read.php?num=14620&cataId=nk01300

La Señorita Kang llegó a Corea del Sur en 2013. Es su tercer año de trabajo en una empresa en una red de seguridad y su posición como Seguridad de Tecnologías de la Información (IT por sus siglas en inglés) Su papel es proteger las redes de comunicación oficiales de ataques de hacking mediante el fortalecimiento de las medidas de seguridad cibernética. Ella es la segunda en el mando de la seguridad de la compañía, pero tuvo que trabajar muy duro como un nuevo empleado y como desertor de Corea del Norte. La Sra. Kang vino a Corea del Sur cuando tenía 20 años y al principio sintió una sensación de inseguridad acerca de su futuro. Sabía lo radicalmente diferente que era el sur, y empezó a pensar en lo que ella podía ofrecer a una nación tan avanzada como Corea del Sur.

Desde el momento en que aterrizó por primera vez en el Sur y se sometió a la educación de reasentamiento en las instalaciones de Hanawon, pensó: “Corea del Sur es una potencia de IT, así que no importa lo que haga, necesitaré poder usar Internet”. Se propuso obtener un certificado de educación en computación. Después de 10 meses en Hanawon, obtuvo varios certificados diferentes y luego apuntó a su siguiente objetivo: utilizar estas habilidades en una empresa de tecnología de Corea del Sur. Comenzó inscribiéndose en una clase de capacitación en informática, en la que fracasó. Afortunadamente, las clases particulares que ella había encontrado se especializaba en redes.

Sin embargo, le fue difícil desde el primer día. La Sra. Kang apenas podía entender de qué hablaba el profesor. Una de las razones de esta dificultad es que la terminología relacionada con la informática suele estar en inglés. Pero ella creía que no había nada que ella no pudiera lograr con gran esfuerzo Después de tres meses de clases, comenzó a entenderlo, debido en parte a su hábito de estudiar tiempo extra cada día. En poco tiempo, alcanzó suficientes habilidades para solicitar un trabajo.

Rompiendo los prejuicios hacia desertores norcoreanos

Un año después de comenzar, la profesora de informática de la Sra. Kang dijo que con mucho gusto escribiría una carta de recomendación para ella, ya que había obtenido todas las calificaciones pertinentes. La Sra. Kang miró hacia atrás en su largo período de intenso trabajo y sintió una gran sensación de satisfacción.

Pero no era fácil para ella conseguir un trabajo. La Sra. Kang fue capaz de proceder a través de los diversos niveles del proceso de contratación, pero a menudo encontró compañías reacias a contratar a un desertor norcoreano. Este proceso se repitió durante tres meses hasta que la Sra. Kang finalmente encontró un lugar que la contrataría. Se sintió emocionada, ya que sentía que había roto los estereotipos sobre los norcoreanos y había trabajado duro para lograr las calificaciones necesarias. Sin embargo, después de comenzar su trabajo, se encontró con un problema inesperado. Un cliente, que había hablado con ella por teléfono, comentó que su acento hacía sonar como si estuviera participando en el phishing de voz: una forma de estafa por teléfono con el objetivo de robar dinero o información privada. Otros clientes preguntaron por qué un chino-coreano estaba gestionando la seguridad de red para una empresa.

En ese momento, muchos surcoreanos habían sido víctimas de las estafas de phishing de voz dirigidas por carteles con sede en China. La compañía incluso recibió quejas civiles. La Sra. Kang estaba decidida a cambiar su acento para superar el problema, pero no era fácil cambiar de repente la forma en que había estado hablando durante 30 años. Cuando se sentía deprimida, a veces caía en el alcohol. Sin embargo, después de 3 años, la gente se hizo más abierta al hecho de que la Sra. Kang vino de Corea del Norte y empatizó con ella. También hubo cierta tensión cuando empezó, pero ahora sus colegas han visto que es una sincera y dura trabajadora.

La educación es la clave para el éxito de los desertores

La Sra. Kang cree que la educación es el activo más fuerte de Corea del Sur. Las clases pueden incluso ser hechas en línea, con una amplia gama de temas disponibles. Ella cree que el sistema de educación pública es bueno, pero las ofertas del sector privado también son de muy alta calidad y son la clave para ayudar a los desertores a superar sus miedos y adaptarse a un ambiente radicalmente diferente.

“En lugar de dar a los desertores dinero, es mejor usar ese dinero para ayudar a encontrar un trabajo para ellos”, explicó Kang. Ella cree que ayudar a los desertores a ayudarse a sí mismos mediante la creación de oportunidades en el mundo laboral es una idea que necesita una mayor atención. Esto daría a los desertores, especialmente aquellos que nunca trabajaron profesionalmente mientras vivían en el Norte, un sentido de logro y ayuda a guiarlos hacia la independencia.

La Sra. Kang ahora está fijando su mirada en una nueva meta. Ella planea combinar la experiencia social que ha acumulado junto con sus tres años en la seguridad de la red para comenzar su propio negocio.

* Este artículo ha sido presentado gracias al apoyo de la Korea Press Foundation.

* Editado por Lee Farrand

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