Según la dinastía Kim, la decadencia occidental en el vestir no corrompe a los norcoreanos: todos usan ropa suelta y oscura en la tela nacional vinalon. Pero el cine de Corea del Sur, la frontera con China y las sobras de Japón han cambiado las cosas. Desde jeans hasta cirugía plástica, todo se consigue fuera de la capital

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